Vivimos hiperconectados, y aunque la tecnología nos acerca al mundo, también puede robarnos tiempo, atención y tranquilidad. Un detox digital no significa desconectarse por completo, sino aprender a establecer límites saludables con nuestros dispositivos. Reservar una hora sin pantallas antes de dormir mejora la calidad del sueño; reducir el tiempo en redes sociales disminuye la ansiedad y aumenta nuestra capacidad de concentración. Incluso pequeños momentos de desconexión diaria nos permiten reconectar con nosotros mismos y con las personas que nos rodean. Adoptar este hábito no solo nos ayuda a reducir el estrés, sino que también abre espacio para disfrutar más de lo que realmente importa: la calma, la creatividad y las relaciones auténticas.

El poder de los pequeños logros
Muchas veces pensamos que cambiar nuestra vida requiere grandes sacrificios, pero la realidad es que los pequeños pasos sostenidos son los que construyen hábitos duraderos.
